Gobierno y gobernadores: solo cuatro mandatarios kirchneristas quedaron fuera del encuentro en Casa Rosada
El presidente Javier Milei convocó a 20 gobernadores “dialoguistas” para una reunión clave en la Casa Rosada. Quedaron excluidos Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Gustavo Melella y Ricardo Quintela, todos vinculados políticamente a Cristina Kirchner.
En un nuevo gesto político hacia los sectores considerados “dialoguistas”, el Gobierno nacional convocó a 20 gobernadores provinciales a una reunión en la Casa Rosada, prevista para hoy a las 17 horas. El encuentro buscará avanzar en acuerdos institucionales y fiscales con las provincias, en un contexto de ajuste y recomposición de las cuentas públicas.
Sin embargo, cuatro mandatarios peronistas no fueron incluidos en la convocatoria. Se trata de Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Ricardo Quintela (La Rioja), todos ellos cercanos a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y críticos de la actual administración nacional.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, explicó los motivos de la exclusión en declaraciones televisivas.
“El Presidente lo dijo claramente: quiere conversar con todos, menos con aquellos que tienen ideas totalmente diferentes a las nuestras. Kicillof ha cuestionado todo del Gobierno”, señaló.
“No vale la pena convocar a quien no está dispuesto a analizar seriamente el momento que vive Argentina. No vamos a obtener consenso. Quizás otra reunión con él pueda darse más adelante sobre temas específicos de la Provincia”, agregó el funcionario.
La reunión, según trascendió, busca consolidar un bloque político federal que acompañe la estrategia del Poder Ejecutivo en el Congreso y respalde el nuevo esquema de distribución de fondos. Entre los asistentes confirmados se encuentran mandatarios de distintos signos políticos, aunque con perfil moderado.
La presencia de Sergio Ziliotto, gobernador de La Pampa y de extracción peronista, generó sorpresa entre analistas políticos. Su participación fue interpretada como un gesto de apertura y pragmatismo en medio de la tensión que atraviesa el justicialismo frente a la Casa Rosada.
Con este movimiento, el Gobierno nacional busca marcar una diferenciación entre los gobernadores “dialoguistas” y los que continúan alineados al kirchnerismo duro, en una estrategia que intenta aislar políticamente a Kicillof y a su entorno.
La reunión podría ser la antesala de nuevas negociaciones fiscales y políticas que definan el reparto de recursos entre Nación y provincias, tema central en la agenda económica de las próximas semanas.

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