La crisis en Medio Oriente dispara los precios globales de la energía
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya genera un fuerte impacto sobre la economía global. El Banco Mundial advirtió que el precio de la energía alcanzará su nivel más alto desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. La crisis energética desatada en Medio Oriente también amenaza con acelerar la inflación, encarecer alimentos y profundizar la deuda de los países más vulnerables.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán provocará un aumento global de los precios de la energía del 24%, según alertó el Banco Mundial en su último informe sobre mercados de materias primas. El organismo internacional sostuvo que los ataques sobre infraestructura energética y las interrupciones marítimas en el estrecho de Ormuz generaron “la mayor crisis de suministro de petróleo registrada” en los últimos años.
El informe difundido este martes señala que la escalada bélica en Medio Oriente impactó directamente sobre uno de los corredores estratégicos para el comercio mundial de crudo: el estrecho de Ormuz. Antes del conflicto, por esa vía marítima circulaba cerca de una cuarta parte del petróleo transportado por mar en todo el mundo.
La tensión militar entre Irán, Estados Unidos e Israel provocó ataques sobre instalaciones energéticas y complicó el tránsito de buques petroleros en la región, generando una inmediata reacción de los mercados internacionales.
Como consecuencia, el crudo Brent —referencia global— superó los 112 dólares por barril y el Banco Mundial advirtió que podría alcanzar los 115 dólares durante 2026 si el conflicto continúa escalando.
El Banco Mundial explicó que el aumento de los precios energéticos impulsará también una suba general de las materias primas del 16%. Entre los sectores más afectados aparecen los fertilizantes, los alimentos y diversos metales estratégicos.
Según el organismo, la crisis energética ya comenzó a trasladarse a la inflación global. En Estados Unidos, por ejemplo, el precio de la gasolina superó los 4 dólares por galón y volvió a presionar sobre el costo de vida.
Además, los economistas advierten que el encarecimiento de la energía podría prolongar las tasas de interés altas, dificultar el acceso al crédito y afectar el mercado inmobiliario.
El economista jefe del Grupo Banco Mundial, Indermit Gill, sostuvo que el conflicto genera “oleadas acumulativas” sobre la economía mundial.
“La guerra está afectando a la economía mundial primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el alza de los alimentos y finalmente con una mayor inflación”, señaló el funcionario.
El Banco Mundial advirtió que las economías en desarrollo enfrentarán las consecuencias más severas de la crisis energética y alimentaria. El organismo explicó que los sectores más vulnerables destinan gran parte de sus ingresos a combustibles y alimentos, por lo que el impacto será inmediato.
En paralelo, el aumento de los costos internacionales amenaza con agravar los problemas de deuda que ya atraviesan numerosos países emergentes.
“El conflicto nos recuerda una realidad cruda: la guerra es desarrollo a la inversa”, expresó el informe del organismo internacional.
En esa línea, el Programa Mundial de Alimentos ya había advertido en marzo que el incremento de los fertilizantes y las dificultades en las cadenas de suministro podrían empujar a unas 45 millones de personas adicionales hacia la inseguridad alimentaria aguda durante este año.
Los analistas internacionales consideran que, incluso si el conflicto en Medio Oriente se desactiva en el corto plazo, las consecuencias económicas podrían extenderse durante varios meses.
La volatilidad del mercado petrolero, la incertidumbre geopolítica y la presión inflacionaria aparecen como los principales factores de preocupación para gobiernos y bancos centrales.
En este escenario, el precio de la energía se convirtió nuevamente en un elemento central para la estabilidad económica global, tal como ocurrió tras la invasión rusa a Ucrania en 2022.
El conflicto con Irán no solo amenaza la seguridad regional, sino que ya comenzó a modificar el escenario económico internacional, con efectos directos sobre el costo de vida, el comercio y la estabilidad financiera de millones de personas.

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