La historia de la Torre del Fantasma, la leyenda urbana de La Boca
La Torre del Fantasma, en el barrio porteño de La Boca, es uno de los edificios más enigmáticos de Buenos Aires. Entre arquitectura modernista y relatos sobrenaturales, su historia alimenta desde hace más de un siglo una de las leyendas urbanas más inquietantes de la ciudad.
Ubicada en el corazón del barrio de La Boca, en la Ciudad de Buenos Aires, la llamada Torre del Fantasma es un edificio de comienzos del siglo XX cuya historia mezcla arquitectura, riqueza y misterio. Construida en la década de 1910, su pasado quedó marcado por relatos de fenómenos inexplicables y un trágico episodio que con el tiempo consolidó una de las leyendas urbanas más persistentes del imaginario porteño.
La historia detrás de la Torre del Fantasma
La Torre del Fantasma fue levantada durante la década de 1910 bajo la dirección del arquitecto español Guillermo Álvarez Pérez, autor de otras obras destacadas en Buenos Aires. El proyecto fue encargado por María Luisa Auvert Aurnaud, una estanciera que integraba la élite económica de la Argentina de comienzos del siglo XX.
El edificio se ubica en la intersección de Almirante Brown, Wenceslao Villafañe y Benito Pérez Galdós, en pleno barrio de La Boca, una zona histórica de fuerte identidad cultural y portuaria en la capital argentina.
Con una estética influenciada por el modernismo catalán, la torre fue decorada con mobiliario traído desde España. Sus balcones estaban adornados con plantas exóticas y especies poco comunes que reforzaban el carácter singular de la residencia. Entre ellas había hongos conocidos por sus propiedades alucinógenas, un detalle que con el tiempo sería clave para explicar —o alimentar— el mito que rodea al lugar.
Originalmente, la idea era destinar la construcción a departamentos de alquiler. Sin embargo, el nivel de sofisticación y la imponencia del edificio llevaron a su propietaria a habitarlo junto con su personal de servicio.
Los primeros relatos extraños
Poco tiempo después de inaugurado el edificio comenzaron a circular versiones inquietantes. Empleados y vecinos aseguraban escuchar ruidos inexplicables, golpes y gritos durante la noche, lo que generó temor entre quienes trabajaban en la propiedad.
Con el paso de los meses, varios empleados decidieron abandonar el lugar, inquietos por los supuestos fenómenos que se producían en el interior de la torre. La situación llevó incluso a que la propia propietaria optara por dejar la residencia y trasladarse a una de sus estancias rurales.
Ese abandono marcó el inicio de una etapa que consolidaría definitivamente la leyenda del edificio.
El episodio que consolidó la leyenda
Tiempo después, la torre fue alquilada por una artista plástica, atraída por la luminosidad del lugar y por la vista privilegiada hacia el Riachuelo. La residencia parecía ideal para su trabajo creativo.
Durante ese período, una periodista visitó la torre para entrevistar a la artista y documentar su obra con fotografías. Sin embargo, pocos días después ocurrió un hecho trágico: la pintora se arrojó desde lo alto del edificio, en un episodio que conmocionó al barrio y que nunca tuvo una explicación definitiva.
La tragedia reforzó los relatos sobrenaturales que ya circulaban entre vecinos y curiosos.
Entre el mito y la explicación racional
Tras el episodio, la periodista que había entrevistado a la artista buscó a la antigua propietaria para intentar comprender lo ocurrido. Según el relato atribuido a Auvert Aurnaud, algunos de los fenómenos podrían estar vinculados a antiguas creencias catalanas relacionadas con ciertos hongos que, en determinadas circunstancias, podían provocar efectos alucinógenos o visiones.
Esa explicación mezcla elementos culturales, científicos y sobrenaturales. Mientras algunos consideran que las historias pueden tener un origen racional —relacionado con sustancias o sugestión— otros creen que la torre alberga presencias inexplicables.
Un mito que sigue vivo en Buenos Aires
Más de un siglo después de su construcción, la Torre del Fantasma continúa ocupando un lugar destacado en el folclore urbano de Buenos Aires. Vecinos del barrio sostienen que todavía se escuchan pasos, ruidos y lamentos durante la noche, relatos que alimentan la reputación del edificio como uno de los lugares más misteriosos de la ciudad.
Más allá de las interpretaciones, la historia del edificio refleja cómo el patrimonio arquitectónico porteño puede convertirse también en escenario de relatos populares que mezclan memoria, imaginación y cultura urbana.
Entre la historia documentada y la tradición oral, la Torre del Fantasma sigue siendo un símbolo del lado más enigmático de La Boca.

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