jueves 03 de diciembre de 2020 - Edición Nº3112
Noticias de la Aldea » INFORMACIÓN GENERAL » 13 abr

Entrevista

Bioética y COVID-19

Entrevista a Graciela Soifer, Gricelda Moreira y Adriana Ruffa. Integrantes de Bioeticar Asociación Civil


Por:
Redacción NdLA

Frente a esta situación inédita de cuarentena, de qué manera la
enfrentamos?
G.M.: Es verdad que quienes vivimos hoy en la Argentina no hemos
experimentado nunca una cuarentena. Sin embargo, el término data de mediados
del siglo XIV cuando la peste negra provocó la muerte de 50 millones de personas.
En tiempos en que no había ni centros de salud, ni vacunas, ni medicina era
imposible evitar el contagio. Mientras que en la región italiana de Regio se
expulsaba a los contagiados fuera de sus muros, Ragusa conocida hoy como
Dubrovnik en la actual Croacia se aprobó una ley para evitar la propagación. Así
se decidió imponer un período de aislamiento a todas las embarcaciones que
llegaban al puerto. Hoy muy lejos de la edad media, somos protagonistas de una
pandemia que obliga a estar en cuarentena. Se nos impone una incertidumbre
colectiva, que deja en evidencia la precariedad del sistema sanitario y nos
confronta con la fragilidad de aquello que hasta ayer pensábamos eran nuestras
fortalezas.
El virus nos iguala al provocarnos a todos por igual la preocupación por el
mañana. Las personas independientemente del lugar donde se encuentren o de
cuál sea su posición en la sociedad se preguntan sobre la posibilidad de morir, de
no ver a sus seres queridos, de que su vida cambie, de perder el trabajo. El
impacto de lo real hace tambalear la subjetividad y se ponen en funcionamiento
las defensas y los recursos simbólicos. Cada cual con su propia caja de
herramientas irá autoreparando las áreas afectadas, e intentará situar un
horizonte. Si bien los miedos e inquietudes pueden generalizarse, cada persona
los enfrentará subjetivamente. Es por ello por lo que es fundamental pensar los
efectos emocionales que el aislamiento produce y considerarlo también como un
tema de salud pública. La magnitud del virus y las consecuencias que dejará
requieren trabajar para lograr un equilibrio con nosotros mismos y el confort
necesario en nuestros hogares, intentando mantener y construir atmósferas de
bienestar.

¿Antes de contarnos la implicancia de la Bioética con relación al COVID-19,
pueden resumirnos qué es la bioética?
G.M.: La Bioética surge ante la necesidad de reflexión crítica sobre los conflictos
éticos provocados por los avances de las ciencias de la vida y la tecnología. Es un
diálogo interdisciplinario que examina las conductas en las áreas de las ciencias
médicas, la tecnología aplicada y la biología, a la luz de los principios éticos en
sociedades plurales y democráticas.
En Bioética se habla siempre del principio de autonomía, presente en el
consentimiento informado, las directivas anticipadas, los derechos de los
pacientes, que es muy importante. Frente al COVID-19 la reflexión bioética se
vincula con la salud pública porque hay que pensar en la salud de todos y ahí es
donde juega el principio de justicia y de no discriminación.
¿Tomó estado público que se estaría elaborando una guía bioética, de que
se trata?
A.R.: Según la información con la que contamos se estaría elaborando un
protocolo con el objetivo de desarrollar pautas o normas orientativas que puedan
servir de guía a los comités de bioética de cada provincia, municipio y hospital en
el caso que la cantidad de contagiados graves por Covid-19 aumente
desmedidamente.
¿Qué son los comités de bioética?
G.M.: Los comités de Ética hospitalaria son grupos interdisciplinarios que se
ocupan de las consultas, estudios, consejo y docencia frente a los dilemas éticos
que surgen en la práctica de la atención medica hospitalaria.
Estos grupos surgen como respuesta a los enormes cambios que se han
producido en la atención de la salud, la introducción creciente de nueva y costosa
tecnología, la complejidad de las decisiones clínicas y terapéuticas, la mayor
participación de los pacientes. Los comités constituyen un aporte en la búsqueda
de mejores condiciones de funcionamiento de los hospitales. También debemos
reconocer que encuentran algunas limitaciones y dificultades como el escaso
apoyo por parte de las autoridades del Estado como así también de las mismas
instituciones hospitalarias.
¿Cómo funcionaría un comité de bioética ante la pandemia?
G.S.: Ante la pandemia del Covid-19 y frente a situaciones de escasez de recursos
para diagnóstico, tratamiento y prevención, se deben tener en cuenta, algunos
valores fundamentales como lograr el máximo beneficio con los recursos que se
tienen, tratar a todas las personas de manera igualitaria y resguardar el valor de
los instrumentos médicos que se utilizan.
¿Y cuál sería el criterio?
G.S.: El método del triaje es el que se utiliza para determinar a quienes se les
otorga el máximo de recursos, se utiliza en situaciones de catástrofe y que es

utilizado por los profesionales dedicados a emergencias. Se generan tres
categorías de pacientes, los de riesgo leve que requieren medidas terapéuticas
mínimas, los casos graves que requieren utilizar todo el arsenal terapéutico
posible por tener chances de superar el cuadro y los que no tienen posibilidad de
sobrevivir a quienes se les dan los cuidados adecuados a su situación
¿Cuál es el objetivo de estas pautas?
G.M.: En primer lugar, estas pautas deben establecerse con responsabilidad y
transparencia. Las recomendaciones son para evitar que caiga sobre la espalda
del profesional la decisión en tan difícil escenario y aunar criterios de asignación
de recursos en una situación de escasez excepcional.
Ya todos hemos entendido que la capacidad del servicio sanitario se puede ver
colapsada en todos los niveles, desde los estructurales hasta los profesionales. La
Argentina no se caracteriza ni por la experiencia en catástrofes ni por la
prevención. Lo que nos conduce a tomar decisiones de excepción sostenidos en lo
que en bioética referimos como el principio de justicia. La asignación de recursos
en un estado democrático debe sostenerse en los criterios científicos y los
principios éticos que permitan una prestación equitativa y justa. Es por este
motivo que las circunstancias exigen la planificación y la apropiada distribución de
los recursos, para evitar la pérdida de vidas humanas y de la alianza de confianza
con la sociedad.
No debemos perder de vista que los más vulnerables son quienes integran el
equipo de salud, las personas enfermas, los adultos mayores y quienes carecen
de recursos básicos cómo el agua corriente y el acceso a un lugar donde aislarse.
¿Teniendo en cuenta que es una pandemia global, qué opinión les merece el
funcionamiento de los organismos internacionales?
A.R.: Por ahora el papel y las recomendaciones de la OMS no hay que
cuestionarlas, pero sabemos que estos organismos internacionales se
burocratizan rápidamente y dejan de responder a los objetivos para los que fueron
creados. Una vez que termine la pandemia habrá sin dudas que revisar porque no
hubo alertas sobre este tipo de virus globales.
¿Cómo consideran que se saldrá de esta situación?
A.R.: La concurrencia de esfuerzos será un factor determinante para superar los
desafíos que plantea la pandemia de COVID-19. Hoy, quizás más que nunca, las
soluciones individuales carecen de eficacia no solo porque representan las
conductas más oprobiosas sino porque los desafíos son globales y convocan a
todos.
Nuestro país tiene que replantearse la salud pública y avanzar en un sistema que
garantice salud universal. Muchos especialistas en economía de la salud
sostienen que no se trata de aumentar recursos presupuestarios sino de asignar
racionalmente y de acuerdo con las necesidades. Los tres subsistemas que
tenemos, el público, el de las obras sociales y el de las prepagas, parecen estar

funcionando mal, se gasta mucho y los indicadores de salud que tenemos son
malos.
Hoy hay que apoyar y contener a los miembros del equipo de salud. Ellos son el
mayor grupo de riesgo y si no cuentan con barbijos, camisolines o alcohol se
exponen ellos, pero también otras personas algunas infectadas con COVID-19 y
otras que presentan otras patologías pueden quedar desatendidas.
Es muy importante que no se lesione la confianza y que funcionen las
instituciones. Y debemos quedarnos en casa.

C.V. de Gricelda Moreira
Licenciada en psicología (UBA). Psicoanalista.
Maestría en Bioética (FLACSO).
Diplomada superior en Bioética (FLACSO).
Diplomada en Bioética con Orientación en Reproducción Asistida (Universidad Isalud).
Actualización en Bioética Facultad de Derecho (UBA).
Subdirectora del Centro de Estudios y Observatorio de Bioética (CEOB) de la
Universidad Isalud.
Miembro fundadora del Seminario Permanente en Bioética del Instituto Ambrosio L.
Gioja de la Facultad de Derecho (UBA).
Miembro de la International Association of Bioethics (IAB).
Supervisora de los grupos interdisciplinarios de la Oficina de la Mujer y Violencia
Doméstica (OMVD) de la Ciudad de Buenos Aires.
Coautora del libro “La deconstrucción del Sexo” y de varias publicaciones nacionales y
extranjeras.
Miembro del International Forum of Teachers (IFT) de la Cátedra Unesco de Bioética.
Participación en conferencias, congresos y jornadas nacionales y en el exterior de
Bioética.

C.V. de Graciela Soifer
Médica especialista en Nutrición. (UBA).
Docente en Nutrición de la Facultad de Medicina (UBA).
Maestranda en Bioética (FLACSO).
Curso de actualización en Bioética de la Facultad de Derecho (UBA).
Miembro fundadora del Seminario Permanente en Bioética del Instituto Ambrosio L.
Gioja de la Facultad de Derecho (UBA).
Miembro del Centro de Estudios y Observatorio de Bioética (CEOB) de la Universidad
Isalud.

Coordinadora del Comité de Bioética de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).
Miembro de la International Association of Bioethics.(IAB)
Autora de artículos en publicaciones nacionales y extranjeras.
Participación en conferencias, congresos y jornadas nacionales y extranjeras de
Bioética

CV Adriana Ruffa
Abogada.
Curso de actualización en Bioética de la Facultad de Derecho (UBA).
Maestranda en Bioética FLACSO.
Maestranda en Gestión de Servicios de Gerontología Universidad ISalud.
Miembro del Centro de Estudios y Observatorio de Bioética (CEOB) de la Universidad
Isalud.
Miembro del Centro de Estudios de Envejecimiento y Longevidad (CEAL) de la
Universidad Isalud.
Miembro del International Forum of Teachers (IFT) de la Cátedra Unesco de Bioética.
Miembro de la International Association of Bioethics (IAB).
Presidenta de la Fundación SIDOM -Desarrollo e investigación gerontológicos-.
Experta en temas de derechos y abordaje y prevención de la violencia contra personas
mayores.

 

 

Bioeticar 
Asociación Civil 
Avda. Coronel Díaz 1693 Piso 9 Dto. D
(1425) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Argentina
Teléfono (5411) 4826-0775
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Twitter: @Bioeticar2015

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