domingo 10 de diciembre de 2017 - Edición Nº2024
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MALBA

México en Malba: el arte en los años de la revolución

Obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, entre otros, se exhiben en "México moderno. Vanguardia y revolución". La muestra examina los movimientos y técnicas que forjaron la estética mexicana.


Por:
NdlA

Obras de los artistas mexicanos Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, entre otros, se exhiben en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) en colaboración con el Museo Nacional de Arte de México (MUNAL). Son los íconos de una corriente modernista que caló hondo en México en la primera mitad del siglo XX, donde entre surrealismo, revoluciones y vanguardias se forjó una identidad nacional en una asociación prolífica entre el estado y los artistas.

“México moderno. Vanguardia y revolución” es una exposición fundamental para un museo dedicado al arte latinoamericano. “Malba deseó esta muestra desde el momento que nació. No poder contar con una exhibición de esta calidad histórica siempre fue motivo de preocupación; siempre intentamos acercarnos a México”, explica su presidente Eduardo Costantini antes de recorrer con la prensa especializada las salas del segundo piso.

Dividida en cuatro núcleos temáticos, la muestra profundiza en los movimientos y sus variaciones locales cuyo resultado fue una estética mexicana que miró a Europa sin desatender sus raíces; que se apropió del discurso foráneo para transformarlo en local. “Uno piensa en México y piensa en el muralismo, pero para que pase tuvo que haber todo una efervescencia que se relacionó con las corrientes anteriores”, sostiene Victoria Giraudo curadora por parte de Malba. La exhibición cuenta también con la curaduría de las mexicanas Ariadna Patiño Guadarrama y Sharon Jazzan Dayan (MUNAL).

En la primera sala cuelgan trabajos de los artistas que viajaron a Europa a apropiarse de técnicas que luego reelaboraron al mezclarse con la idiosincrasia mexicana. Estaban a su vez atravesados por los avances tecnológicos que ya habían arribado a una ciudad pujante. En la segunda sala la Revolución Mexicana que se extendió entre 1910 y 1921 le dio entidad y voz a proletarios y campesinos que serán los principales beneficiarios de las políticas sociales de los siguientes años. Son los tiempos de gloria de Rivera, Orozco y Siqueiros y sus murales públicos con alusiones explícitas a los trabajadores y el comunismo.

La cultura popular y el surrealismo son los ejes que completan el guion curatorial. Por un lado, a las raíces indígenas se le suman los ritos que cruzan tradiciones paganas con católicas. El carnaval, la danza y el culto a la muerte se consagrarán con el tiempo como íconos de la estética local. En tanto, el surrealismo mexicano le debe menos a Europa que a sus ancestros. Kahlo, Agustín Lazo y María Izquierdo serán los exponentes de un movimiento que los artistas del Viejo Continente, al arribar a México, descubren que el espíritu mágico y onírico ya había sido experimentado desde épocas ancestrales.

Tres obras y un catálogo

La muestra está compuesta por 170 obras de 60 artistas pertenecientes a 25 colecciones. A último momento se dificultó el traslado de las piezas desde México por las consecuencias del terremoto que golpeó al país el 19 de septiembre. Tres obras se destacan por distintos motivos.

Por un lado, “México moderno…” es la presentación en sociedad porteña de “Baile en Tehuantepec” de Diego Rivera. Costantini adquirió en 2016 este cuadro de tonalidades verdes y rojas, colores típicos de la región, en una venta privada por algo más de u$s 15.000.000. La obra fue exhibido en la década del ’30 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y formó parte del envío mexicano a la Bienal de Venecia de 1950. Por cuestiones impositivas,el lienzo no ingresará definitivamente al país para formar parte del acervo de Malba sino que permanecerá en la colección privada del empresario en el exterior. Pudo ingresarla por apenas 8 meses (más otros 8 de prórroga que prevé la legislación argentina) y luego deberá salir de Argentina.

Por su parte, “Fulang-Chang y yo” de Frida Kahlo – un pequeño autorretrato al que le agregó un espejo - y el dibujo “Man at the Crossroads” de Rivera –boceto del mural que el artista intentó pintar en el Rockefeller Center de Nueva York, pero que fue rechazado por haberle incluido la figura de Lenin- pertenecen al MoMA, que por primera vez presta obras a una institución latinoamericana. A cambio, Malba cedió una de las joyas de la corona: “Abaporu” de Tarsila Do Amaral. La pieza, obra clave en la producción de la artista brasileña y para la historia del arte de su país, forma parte de una retrospectiva que se exhibe en el Institute of Chicago y que arribará al museo neoyorquino en febrero.

Fuente: El Cronista

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