martes 17 de octubre de 2017 - Edición Nº1969
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Entrevista

Luciano Pereyra: "No creo en la suerte, creo en el esfuerzo"

El cantante y compositor, que inicia una serie de nueve shows en el Gran Rex, habla de su rumbo musical, del romanticismo, el boxeo, sus problemas de salud y la disciplina. Además, recuerda a Horacio Guarany y descirbe su nuevo álbum.


Por:
Redacción NdLA

Tu llegaste. Y la vida me cambiaste. El único dolor que siento es cuando estoy lejos de ti. Oh oh. Fuego fuego. Tu me prendiste fuego. Me pones caliente el cuerpo y la mente. Y se derrite el hielo". La canción se llama Llegaste y forma parte de La vida al viento, que fue grabado en Estados Unidos, México y Argentina, y que presentará durante nueva noches en el Gran Rex, en una serie que comienza hoy. Luciano Pereyra dice que esa canción, de alguna forma, condensa el espíritu del décimo disco de su carrera.

Cuenta que estaba grabando en Nueva York cuando escuchó de casualidad un hip hop que le encantó. Pensó: “Eso también es folclore”, y quiso trasladarlo a la música de raíz argentina. Después de algunas semanas de darle vuelta al asunto, el resultado es esta canción del fuego, con un loop urbano, en la que la se lucen los charangos, las quenas y los sikus.

Luciano se entusiasma cuando cuenta esa anécdota neoyorquina. La charla va de la cumbia colombiana de Los Wawancó al Polaco Goyeneche y pasando por su padrino artístico Horacio Guarany (ver recuadro), que murió este año. Dice que podría haberse quedado con las baladas rendidoras, pero decidió hacer un disco más urbano, con temas propios y netamente romántico. Habla de la operación de urgencia que tuvo hace un año por una afección intestinal y de la relación entre el boxeo y la música (grabó dos videos con “El Chino” Maidana).

-En la estética de la tapa y en las canciones, “La vida al viento” tiene un espíritu optimista. ¿Tuviste esa idea al arrancar la grabación? ¿Cómo surgió el nombre?

-Cuando me junté con Andrés Castro (productor del disco) le dije: “Mirá, no hay nada”. No tenía letras, melodías ni nada. Tuve que empezar de cero después de haber vivido momentos increíbles y de mucha carga emocional con el anterior disco Tu mano, que fue nominado al Grammy. Una vez que te sacás esa carga -linda, por cierto- tenés que dejar que las cosas fluyan. Ver dónde estás parado y musicalmente para dónde vas . Dejar la vida al viento. De ahí viene el nombre.

-¿Y musicalmente para dónde vas?

-Siempre hay un hilo conductor musical, que es el gusto y lo que quiero hacer como músico. Pero, en este caso, nos fuimos por otros caminos nuevos e interesantes. Seguimos fusionando y renovando la forma de hacer música, con la esencia de instrumentos como el charango, la quena y el sikus, que son parte de mi folclore. Trabajé con músicos de Cuba, Venezuela y México, entre otros países. Esa mezcla latinoamericana está reflejada en las canciones. Al principio, no hubo un espíritu optimista. De hecho, los primeros días fueron frustrantes; pero cuando comenzás a hacer las cosas con calma y dedicación, todo comienza a salir. En el proceso creativo del disco, me pasaron cosas lindas. Vinieron familiares y amigos a visitarme a Miami, donde estuve viviendo casi cuatro meses. Terminar una jornada de grabación y tomarte unos mates con gente querida es muy importante. Creo que la luz viene por ese lado. Esas cosas son una bendición.

-Mencionaste a Miami. El disco tiene un sonido pop internacional, que bien podría ser el de un artista de cualquier otro país. ¿Qué pensás que lo diferencia? ¿Cuál es el color propio que te identifica?

-La música cambió, desde el sonido a la forma de escucharla. A veces extraño eso de pasar por un disquería, que ponía una canción al mango para venderte lo que acababa de salir. La música es muy amplia y me gusta meterme por nuevos lugares. ¿Por qué no fusionar un género urbano, que es lo que suena hoy, con el folclore? Toda la música tiene algo de folclore. Mi tema Como tú es una cumbia urbana, pero llena de charangos. De repente, aparece un clarinete, que también está presente en la cumbia colombiana, que a su vez usaron Los Wawancó y El Cuarteto Imperial. Limitarme en explorar esos mundos sería un freno para crecer.

-Aunque las baladas fueron una constante, en este disco todas las canciones son de amor. ¿Es el trabajo más romántico de tu carrera?

-Sí, siento que es el disco más romántico, pero no desde el costado de la balada “cortavenas”. El romanticismo no pasa solamente por la relación de pareja. Este disco se gestó en el último año y no sólo en unos pocos meses. En ese tiempo, me tocaron vivir situaciones feas, como la última intervención de salud (lo operaron de urgencia en 2016). Encontrarme con amigos a festejar después de eso es también amor y romanticismo. Son respiros que te da la vida. En el disco hablo mucho del viento, que limpia y purifica. El aire es vida. Y este disco tuvo mucha vida, desde el principio y hasta que terminó la grabación. Ahora viene la etapa de presentarlo.

-Además de lo vivencial, la lírica de las canciones está influenciada por las cosas que leíste, por la música que escuchaste... Las diez canciones son tuyas. ¿Cómo alimentás al Luciano compositor entre tantos shows y vértigo?

-Por lo menos con algo a mano para anotar -se ríe. A veces lo hago en casa y estando solo. O cuando estoy con gente me alejo un poquito para ver qué tengo en la cabeza o en el alma, que me disparó algo musical. En ese proceso, siempre es divertido encontrarse con otras personas y situaciones. Escuchando un hip hop en Nueva York nació Llegaste. De cada cosa que me toca vivir voy tomando lo que me queda en imágenes, colores y texturas sonoras. Y tengo la posibilidad de compartir con gente que me da la posibilidad de componer con ellos. Eso para mí es una bendición. Como creyente, cuando sale algo, digo: “Ahí está Dios”. Disfruto del momento en el que no me salen las cosas. O al menos intento no pelearme.

Alguna vez, Luciano Pereyra dijo que es “un futbolista frustrado, que trabaja de músico”. Jugó en las inferiores de Boca y siempre que puede va a la Bombonera. Hace algunas semanas, grabó el video Es tu culpa, uno de los temas de promoción del disco, junto al ex boxeador “El Chino” Maidana. El fanático xeneize no sólo cree que el deporte es una forma de estar bien físicamente. Le fascina la figura del boxeador, que sirvió como inspiración para miles de página en la literatura y algunas buenas películas. También encuentra algunos paralelismos entre la vida del ring y la del escenario. En definitiva, dos mundos de exposición. Y de soledad.

-Vos sos fanático de las películas de Rocky y ahora hiciste un video con Maidana. ¿Qué te atrae de la figura del boxeador?

-Es uno de los entrenamientos más completos que existen, pero en general soy un fanático del deporte. Yo hice boxeo y fue algo muy importante en mi vida en los momentos de recuperación, cuando sentí que la vida me cagaba a palos. Me fascinan las historias de boxeadores por las cosas que vivieron arriba y abajo del ring. “El Chino” Maidana me contó parte de su rutina: levantarse a las cinco de la mañana, las comidas, los turnos dobles y una vida reglada hasta para dormir la siesta. Pero después llegan los resultados, como pelear en Las Vegas con Floyd Mayweather. Yo no creo en la suerte, creo en el esfuerzo.

-Para cantar también necesitás disciplina...

-Para cualquier trabajo. Me entreno durante la semana para salir a mi ring, que es el escenario. Por eso sigo yendo a foniatría, tomo clases de canto y de piano. Aparte no me sale hacerlo de otra forma. Soy un culo inquieto terrible. Está en los genes. Quizá viene de mis padres, que me tuvieron cagando toda la vida.

-¿Ahora se los agradecés?

-Y sí, en algún momento uno se los agradece. Hicieron un gran trabajo con mi hermano y conmigo. Nos inculcaron la necesidad de estudiar y de perfeccionarse.

-La operación de urgencia del año pasado y otros problemas de salud deben hacer sido grandes piñas, siguiendo con la analogía pugilística.

-Sin dudas. Pasó un año desde la última operación, que justo fue el día de mi cumpleaños. Como no pude celebrarlo ese día, lo hice después con una juntada en casa. Siempre hay motivos para festejar y eso lo fui aprendiendo con la vida. No es poca cosa tener una familia y compartir con la gente que uno quiere. Y, en estos tiempos, es mucho tener una ducha caliente, un abrigo y un plato de comida.

-Después de los shows en el Gran Rex, se vienen las giras maratónicas. Aunque vez declaraste que sos un tipo muy solitario. ¿Cómo te llevás con la obligación de estar todo el tiempo con gente?

-Me gusta. Muchas veces, la habitación del hotel pasa a ser mi lugar de intimidad dentro de la gira. A veces, compartimos tiempo con los músicos o nos juntamos a ver un partido de fútbol. Tomo mis clases de foniatría. Me gusta tanto viajar como volver a casa. El escenario es la hora de la verdad. Si durante la grabación del disco cometés un error, no pasa nada porque lo grabás de nuevo. En vivo tenés que minimizar las posibilidades de equivocarte. ¿Sabés lo que me pasa girando? Me divierto mucho con la gente. No sabés la cantidad de cosas que ves desde arriba de un escenario. Estoy cantando y hay una señora llorando. Ves a una pareja que está en su mundo, chapando a más no poder. Ahí pienso: “Qué bueno ser el musicalizador de esa historia de amor”. Eso me genera una gran emoción. Le doy gracias a Dios porque me gusta lo que estoy haciendo. La música no es para comparar sino para disfrutar.

 

Horacio Guarany por Luciano Pereyra

"Era un sabio al que escuchaba con mucha atención"

Después de cada disco o de alguna gira, Luciano Pereyra tenía una rutina de entrecasa en su Luján natal. Recorría en bicicleta las pocas cuadras que lo separaban de la casa de Horacio Guarany, su padrino artístico. Debajo de un árbol, en el jardín de la casa del “Potro”, tomaban mate y charlaban sin tiempo de música, del ser y de la nada.

Éste es el primer disco que Pereyra edita sin la presencia del autor de Volver en vino, que murió en enero de este año. Dice que extrañará aquellas conversaciones y la sabiduría de Guarany. “Cuando subo al escenario, mucha gente me escucha y a mí me gusta también escuchar sus historias porque eso me nutre. Ése es uno de los legados que me dejó mi padrino Horacio Guarany. Está por salir un disco mío, un momento de mucha incertidumbre para un artista. ¿Qué diría Horacio? ¿Qué opinaría de mi trabajo? Era un sabio al que escuchaba con mucha atención. En estos momentos lo extraño mucho. Pero todos estamos de paso. En algún momento uno tiene que crecer y volar solo”.

 


"La vida al viento"

La décima estación de un largo viaje

La vida al viento es el décimo disco de Luciano Pereyra, con diez canciones de su autoría y producidas junto a Andrés Castro. Como tú y Es mi culpa -ésta última ya suena en la novela Las Estrellas(El Trece)- son los temas elegidos para promocionar el nuevo trabajo, que salió a la venta el viernes pasado. “Optamos por una balada y por una canción tipo cumbia bien cachengue para mover el cuerpo”, las definió Pereyra. Ambas canciones tienen sus correspondientes videos, que narran historias con un hilo conductor que muestra a Luciano como un boxeador en ascenso.

Grabado en estudios de Miami, Los Ángeles, ciudad de México y Córdoba, el disco tiene ritmos urbanos y una fuerte presencia de charangos, quenas y sikus. “Lo que pasó con el anterior, Tu mano, fue impresionante. Todos los discos son una continuación porque siguen con una etapa de tu vida o la cierran. Me siento el padre de cada uno de mis trabajos”, dijo Pereyra.

 

A Luciano Pereyra lo espera una larga serie de conciertos para presentar el disco “La vida al viento”. El 29 y 30 de septiembre, y el 1 de octubre abrirá la gira en el Gran Rex. Luego habrá otros shows el 6, 7 y 8 de octubre; y el 3, 4 y 5 de noviembre en el mismo escenario de Avenida Corrientes 857. Entradas desde $350 en la boletería del teatro a través del sistema Ticketek (www.ticketek.com.ar). Además, tiene programados recitales en ciudades del interior, Santiago de Chile y Montevideo.

 

 

 

Fuente:Clarin

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