martes 25 de abril de 2017 - Edición Nº1795
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Eliminatorias Rusia 2018: Argentina jugó mal y se llevó un triunfo angustioso ante Chile

Fue 1-0 con gol de penal de Messi para la Selección, que volvió a los puestos de clasificación al Mundial.


Por:
Redacción NdLA

Lo único que servía era ganar. Y Argentina ganó. Apenas ganó. Fue 1-0 por un penal de Lionel Messi que Silvio Ricci, el árbitro brasileño, sancionó por una falta que solo él vio. El equipo de Edgardo Bauza fue una sombra y le dio sentido a esa frase tantas veces repetida y sin un fundamento claro: ganar como sea. Ganó sin argumentos, sin juego y con la ayuda fundamental de la terna arbitral. Pero los porotos quedaron en casa y la Selección está en el tercer puesto de la clasificación. Hoy, Argentina tiene un boleto al Mundial de Rusia 2018.

El partido comenzó con mucho nerviosismo y también velocidad.El local se paró con un 4-2-3-1 bien clarito con Sergio Agüero detrás de Gonzalo Higuaín. Angel Di María bien abierto por la izquierda y Lionel Messi con libertad para arrancar desde la derecha hacia el centro. No la pasaba bien Argentina en los primeros minutos. La pelota la manejaba Chile, agazapado bien cerca del arco de Claudio Bravo, rápido para anticipar, morder en el medio y contragolpear.

Se paralizaron los corazones a los 6 minutos cuando Alexis Sánchez encaró desde la izquierda hacia el centro y se sacó de encima a Gabriel Mercado. Envió un centro cargado de veneno para Charles Aránguiz (¿la rozó o no la tocó?) que hizo el gesto de un cabezazo para la entrada de José Fuenzalida por el segundo palo. El exBoca definió al gol tras un rebote en Sergio Romero, pero el línea Marcelo Vangasse levantó su bandera. Si Aránguiz la tocó, fue posición adelantada; pero si no lo hizo, Fuenzalida estaba habilitad

Esa jugada hizo reaccionar a Argentina, que poco a poco se amigaba con la pelota (a pesar que Biglia y Mascherano estaban desbordados por el mar de volantes rojos: Silva, Aránguiz y Hernández, más Fuenzalida y los laterales Beausejour e Isla). El que frotó la lámpara fue Messi.

A los 12, gambeteó y tocó para Higuaín, que ensayó el primer remate de Argentina al arco rival. Salió por mucho. Después, Messi recuperó en el medio y habilitó a Di María, que no pudo definir por encima de Bravo.

La Selección no encontraba su mejor juego, pero se encontró con un penal que le permitió ganar en tranquilidad. A los 15, Mascherano habilitó a Di María que apenas sintió la mano de Fuenzalida en el pecho se zambulló en el área. El árbitro brasileño Sandro Ricci no dudó y señaló el punto del penal. Messi acomodó la pelota y se enfrentó con Bravo y con los fantasmas del penal que falló en la final de la Copa América Centenario. Esta vez la clavó, fuerte, abajo y cruzado (como escribió alguna vez Osvaldo Soriano) y Argentina pegó un grito de alivio.Mirá también

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Fue una ráfaga, porque Argentina no volvió a generar situaciones. Chile recuperó la pelota y las camisetas rojas se multiplicaban en el medio. Biglia y Mascherano no podían frenar a tantos rivales. Pero la Selección defendía en el área grande con los dientes apretados y Chiquito Romero estuvo seguro en el juego aéreo. La Selección la pasaba mal en el medio, pero no sufría en el área.

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Sobre el cierre del primer tiempo, cuando las piernas pesaban y el vértigo se había disipado, Argentina tuvo el segundo. Tras un tiro libre de Messi al área, Nicolás Otamendi se encontró con la pelota picando en el área chica luego de un rebote y quiso romper el arco. Su cara era elocuente mientras la pelota viajaba a toda velocidad por el cielo de Núñez.

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Para el segundo tiempo Bauza entendió que Mas ya no podía seguir y mandó a la cancha a Mateo Musacchio en su lugar (Rojo se corrió al lateral). Y Pizzi vio que podía llevarse un punto (más), por eso cambió primero a Fuenzalida por Nicolás Castillo y después a Silva por Jorge Valdivia. Argentina en el complemento fue una sombra.

El Patón metió el cambio que pedía el partido: Ever Banega entró por Agüero. Para manejar la pelota, para sumar un volante. Pero lo primero que hizo el del Inter fue una falta infantil en la puerta del área. A los 19, Alexis Sánchez ejecutó con clase, pero el travesaño le negó el gol. Y en la segunda jugada, Castillo definió cruzado y Romero -en dos tiempos- se quedó con la pelota. Argentina sufría el partido.La Selección estuvo ausente. Los chilenos manejaban la pelota y el empate parecía una consecuencia lógica de lo que pasaba sobre el maltratado césped del Monumental. Pero el fútbol, que no tiene lógica, le negó el punto a los chilenos, que terminaron masticando bronca.

Fue un padecimiento. Para los jugadores argentinos -para Messi, que casi no jugó en el segundo tiempo-, para el entrenador y para el público, que por momentos silbó (con razón, esta vez) al equipo. El clímax de ese sufrimiento llegó a los 33 minutos cuando Alexis Sánchez habilitó a Beausejour por izquierda, llegó el centro y Castillo -inexplicablemente solo- se devoró el empate. Enseguida, Alexis encaró y Otamendi lo bajó casi sobre la línea del área grande. Otra vez a rezar, pero esta vez el delantero del Arsenal elevó demasiado su remate

El cierre del partido fue eterno para los argentinos que parecían agotados, sin aire, sin ganas, sin piernas, sin compromiso; desilusionados, incómodos, enojados. Al final Chile no supo aprovechar todos los espacios que Argentina le otorgaba y cuando Ricci marcó el final en el Monumental se escucharon murmullos y un suspiro grande de alivio. Un triunfo que vale tres puntos y no brindó ninguna alegría.

 Fuente:Clarin

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