lunes 25 de enero de 2021 - Edición Nº3165
Noticias de la Aldea » INFORMACIÓN GENERAL » 19 ene 2016

La tragedia de “La Casa de los Leones”

Según cuenta la leyenda, la propiedad ubicada en la Avenida Montes de Oca al 100, en el barrio porteño de Barracas, fue escenario de una de las mayores tragedias porteñas. Una historia de amor que terminó con ambos protagonistas muertos.


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Por:
Redacción NdeLA

Avenida Montes de Oca al 100. Allí, una casa de grandes dimensiones y de estilo francés, llama la atención de quien la ve por primera vez. Su historia se remonta al siglo XIX, cuando un millonario de nombre Eustoquio Díaz Velez, hijo de un famoso general que luchó en las invasiones inglesas, la adquirió para vivir con su familia.

LEYENDA

Eustoquio hijo era un hombre hábil para los negocios que además de tener un don para acrecentar su fortuna, también tenía gustos extravagantes. En 1880, cuando se mudó al barrio de Barracas, compró la mansión en cuestión porque estaba cerca del puente Gálvez (hoy Puente Pueyrredón), que le permitía cruzar el riachuelo y viajar a sus estancias del sur.

Díaz Velez se casó con Josefa Cano Díaz Vélez, quien era su sobrina, y decidió tomar medidas extremas para preservar a su incipiente familia. Por ello, trajo tres leones africanos a vivir a la propiedad, para que puedan cuidarlos. La idea enloquecía a Eustaquio ya que era fanático por la especie.

Durante la noche, los animales deambulaban sueltos por el jardín, mientras que durante el día, se encontraban en las jaulas, ubicadas debajo de la casa. La historia comenzó a tomar forma cuando una de sus hijas, se enamoró de un joven y decidió comprometerse. La familia, ansiosa por el futuro matrimonio, decidió organizar una fiesta de compromiso en la mansión.

La fiesta se realizó por la noche, en el jardín de la casa y contó con cientos de invitados. Sin embargo, la tragedia comenzó a gestarse cuando por un error humano, una de las jaulas quedó abierta y uno de los leones logró salir. El animal, apareció en medio del encuentro y se abalanzó sobre el novio, frente a todos los presentes.

El padre de la novia, Eustoquio, tomó una escopeta y apuntó contra el león. Sin embargo, el novio no logró sobrevivir. La familia del muerto culpó a Díaz Velez por el hecho, y su hija hizo lo mismo. Incluso, al poco tiempo, la joven decidió quitarse la vida por el dolor que le produjo la muerte de su amado.

Derrotado, triste y sin rumbo, Don Eustoquio se deprimió y se encerró en su cuarto. Incluso, llegó a sacrificar a los animales, pero era tal la pasión que tenía por ellos que les hizo monumentos para recordarlos. Las estatuas fueron colocadas en el jardín de la casa, e incluso una de ellas representa el momento del ataque al pretendiente de su hija.

HOY EN DÍA

La mansión aún se encuentra en la Avenida Montes de Oca al 100, con las estatuas de la época, que representan la tragedia. Actualmente, es sede de la Asociación VITRA, la Fundación para Vivienda y Trabajo para le Lisiado Grave y posee innumerables historias de fantasmas.

Muchos huéspedes cuentan que por las noches se escuchan gritos y llantos, que corresponderían al novio y al dolor de su novia. Por otro lado, los vecinos afirman que los fantasmas de la pareja caminan por los jardines del lugar.

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