domingo 15 de septiembre de 2019 - Edición Nº2668
Noticias de la Aldea » OPINIÓN » 6 nov 2015

Tabaco y publicidad


Por:
Laura Andrea Massaro *

¿Es la prohibición absoluta de la publicidad de tabaco una medida efectiva contra su consumo en pos del bienestar de los usuarios?

Dicha medida, ¿atenta contra el derecho de libertad de expresión comercial, generando implícitamente la competencia desleal, el mercado negro del cigarrillo?

¿Cuál es el rol del Estado en este tipo de situaciones?

Hace unos días atrás, la Corte Suprema de Justicia rechazó la demanda de Nobleza Piccardo acerca de la inconstitucionalidad dos artículos de la Ley N° 12.432 de Antitabaco de la Prov. de Santa Fe.

Al respecto, la Corte se expidió a favor de la prohibición absoluta de la publicidad de cigarrillos en dicha provincia, como así también los auspicios en eventos deportivos y culturales.

Y aquí es dónde nos preguntamos si proteger el derecho de unos (consumidores de tabaco) puede ir en desmedro del ejercicio del derecho de otros (empresas tabacaleras).

Desde hace décadas, el consumo de tabaco es una de las grandes preocupaciones de la mayoría de los Estados en pos de salvaguardar, a través de sus políticas públicas, la salud y el bienestar de su población. Sin embargo, existen determinadas situaciones que quedan por fuera de dicho ámbito de aplicación y que incumbe más a la esfera privada de los individuos que a las regulaciones internas que puedan dictarse.

Existe una idea falsa que el derecho a la salud es lo mismo que el derecho a estar sano. Como parte fundamental de los derechos humanos, el derecho a la salud es el derecho a disfrutar del nivel más alto posible de salud física y mental. Esto en consonancia con el concepto que ha sido reconocido y receptado en varios instrumentos internacionales desde 1946 relacionado a la definición de salud que surge del Preámbulo de la constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones y enfermedades”.

Los Estados entonces deben garantizar no solo que los individuos tenga acceso a una atención médica digna sino también que se cumplan otros factores que el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales denominó como “factores determinantes básicos de salud” tales como contar con agua potable, alimentos aptos para consumo, nutrición y vivienda adecuada, educación e información relacionada con la salud, entre otros.

Por ello es que los Estados deben adoptar medidas que garanticen y hagan efectivo el derecho a la salud como la de elaborar leyes, planes de acción, prevención y tratamiento de enfermedades, acceso a servicios básicos de salud, a los medicamentos esenciales, solo para mencionar algunos ejemplos.

En lo relativo a la lucha del consumo de tabaco, 168 países suscribieron el Convenio Marco de la OMS para el Control de Tabaco. Argentina si bien lo firmó en 2003 aún no lo ha ratificado. Según se predica, esto se debe al reclamo de algunas provincias productoras de tabaco – Jujuy, Salta, Misiones – que sostienen que dicha medida perjudicaría el libre comercio de las empresas tabacaleras.

El debate está instalado: La existencia de leyes que regulen o prohíban- como el caso de Santa Fe- la publicidad de consumo de tabaco, ¿permitirá que los fumadores dejen de consumir tabaco y así tener más años de vida? ¿Son estas medidas públicas realmente efectivas, permitiendo o velando por el cuidado de la salud de los individuos? Si bien a la fecha no existe evidencia clara de que esto sea así, creemos que las medidas que tiendan a garantizar el más alto nivel de bienestar posible de los individuos deben ir por otro carril y no restringir otro derecho.



* Abogada – Bioeticar Asociación Civil

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